Escapando un poquillo de la punkarrada y guitarreo que tanto me gusta, voy a recomendar un disco que muchos conoceréis, otros quizá no y otros me llamaréis plasta, pero que cuando lo escuché hace mil años ya me dejó enamorado perdido y no había escuchado nunca algo así (aún habiendo escuchado algunas bandas más o menos psicodélicas).
Y este disco es el primero de la banda de Canterbury, Soft Machine. Mike Ratledge (teclados), Robert Wyatt (voz y batería) y Kevin Ayers (bajo y alguna guitarra ocasional), asomando la patita el futuro bajista Hugh Hopper y su hermano Brian en alguna composición, son los principales artífices de un pedazo de disco en el que abundan maravillosas vocecitas, teclados oscuros y enfermizos, bajos potentísimos y redobles infinitos.
Y además, prácticamente sin guitarras, chúpate esa. En formato trío, son capaces de pasar por la psicodelia, garage y jazz con una libertad casi total y un pestazo a los 60’5 maravilloso. Prácticamente todos los temas se van enlazando como una composición única que hasta a veces cuesta saber dónde acaban algunos y empiezan otros.
No creo necesario entrar a comentar temas en concreto por esto mismo, pero sí que creo que la parte desde Save Yourself hasta el final tiene los mejores momentos, incluyendo este tema en concreto, una animalada de Mike Ratledge en Lullabye Letter o el final de We did it again.
Así que animaos a escucharlo (o reescucharlo) y si os gusta, el siguiente con Hugh Hopper ya al bajo es más de lo mismo. Después de marcharse Robert Wyatt se centraron más en el progresivo y jazz y es dentro de este estilo donde tienen para mí el mejor tema de su carrera, Nettle Bed de su álbum «Seven», en el que una olla express hacia el final, abre las mismísimas puertas del infierno.
-CAPTAIN TRASHO
