Reseñar un disco de Mudhoney a estas alturas… ¿Por qué? se preguntarán los lectores de Unhip. Pues oiga, primero porque me da la gana y después porque «Plastic Eternity» es, sin duda, lo más decente que han parido desde el magnífico «Since We’ve Become Translucent». Y precisamente lo han hecho explotando el mejunje psych que comenzaron a cocinar entonces y con el que poco a poco se fueron envenenando.
Lo cierto es que dieron pistas de esta querencia a lo largo de toda su obra, con gemas engastadas en la deliciosa mugre que nos suministraban en cada entrega. Esta vez se atreven a ir más allá de los caminos de la psicodelia para adentrarse incluso en la senda de lo experimental, con resultados nada desdeñables. Así, encontramos arreglos poco habituales como las sugerentes percusiones de Almost everything, las guitarras acústicas de las melancólicas Cascades of crap y One or two e incluso cierto toque electrónico en Flush The Fascists. Todo esto sin perder un ápice de su agreste carácter ni la rijosidad que las trazas de Mark Arm a la voz les ha conferido siempre, manteniéndolos en el lado salvaje, como muestran Move Under, Cry Me An Atmospheric River, Plasticity, o directamente en los parámetros del punk rock como en Human Stock Capital.
¿Os parece poco para concederles espacio en este vuestro querido panfleto? Además, el seminal combo (joder, ¡tenía ganas de poder escribir estas palabras en algún sitio desde que empecé a leer el Ruta 66 en 199o!) representa la supervivencia de la cara más honesta, perdedores dirán otros, de lo que la meliflua crítica dio en llamar grunge. Entiéndase esto no como un elogio de la nostalgia, sino de la perseverancia.
¿Que puede ser más unhip que reivindicar a estos carcamales? ¡Me batiré en duelo con quien diga lo contrario! Vamos cobardes, escojan armas y llamen a sus padrinos. ¡Nos vemos al amanecer!
-ROBERTO ALCÁZAR
